La Orquesta Filarmónica Eslovaca, bajo la dirección de Daniel Raiskin, protagonizó ayer una velada en el Palau de la Música Catalana, con la violinista Alexandra Conunova como solista invitada.

El concierto comenzó con Una noche en la montaña pelada de Modest Músorgski, una obra de gran fuerza dramática. Seguidamente, el Concierto para violín en Re menor, op. 46 de Aram Jachaturián permitió lucir el virtuosismo y la expresividad de Alexandra Conunova, muy aplaudida por el público. La solista se despidió con el segundo movimiento “Obsession” de la Sonata para violín n.º 2 de Eugène Ysaÿe.
En la segunda parte, Cuadros de una exposición del mismo Músorgski desplegó un mundo de paisajes sonoros hasta la monumentalidad de “La Gran Puerta de Kiev”. La orquesta y el director también nos regalaron un fragmento de la Danza Eslava n.º 8 de Antonín Dvořák.
El público aplaudió el debut de la orquesta y su director en Barcelona, poniendo el broche final a una noche intensa e inolvidable.